

Imagen de ficción de una antigua Torre de Vigilancia costera
La provincia de Alicante alberga 26 torres de vigilancia costera. Estas torres, en su mayoría construidas en el siglo XVI por orden del virrey de Valencia, el duque de Maqueda, tenían como objetivo proteger la costa de los ataques de los piratas berberiscos mediante señales de fuego y humo.
El duque de Maqueda que desempeñó el cargo de virrey de Valencia fue Bernardino de Cárdenas y Pacheco (c. 1490–1560), quien fue el II duque de Maqueda y I marqués de Elche.
Datos clave de su mandato
Periodo: Ejerció como virrey y capitán general del Reino de Valencia entre 1553 y 1558, bajo el reinado de Carlos I y Felipe II.
Gestión: Su nombramiento estuvo motivado por su experiencia previa en la defensa de Navarra (donde también fue virrey entre 1550 y 1553), con el fin de reforzar las defensas costeras de Valencia frente a ataques externos.
Contexto familiar: Fue hijo de Diego de Cárdenas y Enríquez, el primer duque del título. Falleció en Valencia en 1560, en su residencia frente a la iglesia de los Santos Juanes.
Torres Destacadas de la Costa Alicantina
Muchas de estas fortificaciones se conservan hoy en día y son Bienes de Interés Cultural.
Torre Vigía de la Illeta Situada en El Campello, esta torre domina el puerto y es un emblema del municipio. Fue restaurada en 1991 y su interior es macizo desde la base hasta la altura de la puerta de entrada, a la que se accedía mediante una escalera de cuerda. Puede encontrar más información en la web de El Campello Turismo.
Torre Vigía de la Horadada Ubicada en Pilar de la Horadada, esta torre fue construida a finales del siglo XVI y se encuentra en buen estado de conservación. Se puede disfrutar de su vista desde las playas cercanas.
Torre del Cap d'Or Localizada en Moraira, esta torre de planta circular y base troncónica se alza sobre un acantilado. Su entrada estaba elevada y actualmente se encuentra tapiada. Se puede visitar a través de la ruta de senderismo local SL-CV 51.
Torre del Xarco Situada en La Vila Joiosa, se eleva sobre una roca junto al mar y conserva gran parte de su estructura original.
Torre del Gerro En Denia, esta torre fue levantada en 1557 y se puede encontrar información sobre ella en el sitio web del MARQ (Museo Arqueológico de Alicante).
Torre del Carabassí Ubicada en Santa Pola, forma parte de las torres que protegían esa localidad. Para más detalles, consulte la página de Turismo Santa Pola.
Muchas de estas torres no permiten el acceso al interior debido a su estado de conservación o por estar en proceso de restauración. Sin embargo, sus exteriores y ubicaciones ofrecen vistas espectaculares de la costa
Las torres de vigilancia de la Costa son una serie de Torres Vigía construidas en el siglo XVI en las costas del sur de España para defenderlas de los ataques de los Piratas Berberiscos.
Los piratas berberiscos, el terror del mediterráneo.
Los habitantes del Mediterráneo vivieron durante siglos bajo el terror de los piratas y corsarios berberiscos, que desde el norte de África atacaban los barcos cristianos para obtener botín, esclavos o rescates.
La táctica con la que contaban los piratas de Berbería era simple y efectiva para desbaratar cualquier defensa móvil enemiga. En pequeños grupos de alrededor de tres *** fustas (pudiendo ser más para presas mayores) se dirigían a la costa, consiguiendo amparo nocturno en calas amagadas o, directamente, atacando la playa. Desembarque rápido, saqueo de las inmediaciones (cuando no incursionaban al interior) y captura de todo cristiano que encontrasen para venderlos como esclavos después. En menos de una jornada ya contaban con el botín labrado y podían retirarse antes de que llegase cualquier tipo de socorro español como las milicias urbanas o galeras.
*** Una fusta era una embarcación estrecha, ligera y rápida, de poco calado, impulsada por remos y vela, en esencia, una pequeña galera. Normalmente tenían bancos de remo a cada lado, de entre 12 y 18 hombres, un solo mástil con una vela latina (triangular).
Una fusta era una embarcación estrecha, ligera y rápida, de poco calado, impulsada por remos y vela, en esencia, una pequeña galera. Normalmente tenían bancos de remo a cada lado, de entre 12 y 18 hombres, un solo mástil con una vela latina (triangular) y normalmente llevaba dos o tres cañones. La vela se utilizaba para travesías y ahorro de fuerzas de los remeros, mientras que los remos propulsaban la nave dentro y fuera de puerto y durante los combates.
Fusta fue el nombre genérico que recibían toda clase de embarcaciones en la Edad Media, aunque ya en el siglo XV formaban una familia particular de embarcaciones de remo. A veces también se les llamaba galeota, aunque éstas solían tener dos mástiles.
Su velocidad, movilidad, capacidad de moverse sin viento, y su habilidad para operar en aguas poco profundas crucial para esconderse en las aguas costeras antes de asaltar a los barcos que pasaban hacían que fueran ideales para la guerra y la piratería. La fusta fue el barco favorito de los corsarios del norte de África de Salé y la costa de Berbería. También principalmente con fustas los hermanos Barbarroja, Baba Aruj y Jayr al-Din, llevaron a cabo la conquista turca del norte de África y el rescate de los mudéjares y moriscos de España después de la caída de Granada. Ellos, y los demás corsarios norteafricanos, causaron terror en las flotas cristianas y en las islas y zonas costeras del Mediterráneo con embarcaciones de este tipo en los siglos XVI y XVII.
Fueron marineros y corsarios musulmanes que operaron desde la costa del norte de África (conocida como la Costa de Berbería, que incluía ciudades como Argel, Túnez y Trípoli) desde el siglo XV hasta el XIX. Sembraron el terror en el mar Mediterráneo occidental y, en ocasiones, en las costas atlánticas de Europa y África.
Características principales
Origen y Composición: Estaban formados por diversas etnias, incluyendo árabes, bereberes, turcos y europeos renegados (conversos al Islam).
Actividades: Su principal actividad era la piratería y el corso, atacando barcos cristianos para saquearlos y capturar a sus tripulantes y pasajeros, que luego vendían como esclavos en los mercados del norte de África. También realizaban incursiones en pueblos costeros de España, Italia y otras zonas mediterráneas, secuestrando a sus habitantes.
Apoyo Estatal (Corsarios): Muchos actuaban como corsarios, lo que significaba que contaban con el respaldo (patente de corso) de los gobiernos de los Estados Berberiscos, a menudo semiindependientes o vasallos del Imperio Otomano. Esto diferenciaba su actividad del simple robo (piratería), ya que servían a los intereses políticos y económicos de sus estados contra las potencias cristianas.
Impacto Histórico: La amenaza berberisca fue constante durante la Edad Moderna y obligó a España y otras naciones a construir sistemas de vigilancia costera (como las torres de vigilancia) y a mantener flotas de defensa. La trata de esclavos berberisca capturó a cientos de miles de europeos a lo largo de los siglos.
Figuras Notables
Entre los líderes berberiscos más famosos se encuentran los hermanos Barbarroja, Aruj y Jeireddín, quienes consolidaron el poder otomano en el norte de África y fueron almirantes temidos en el Mediterráneo.
La actividad de los piratas berberiscos disminuyó progresivamente en el siglo XIX tras las Guerras Berberiscas, en las que intervinieron potencias como Estados Unidos y varias naciones europeas, culminando en la colonización francesa de Argel en 1830
El mercado de esclavos de Argel fue un centro principal del comercio berberisco de esclavos entre los siglos XVI y XIX, donde se vendieron entre un millón y un millón y medio de europeos capturados por piratas y corsarios.
Contexto Histórico
Periodo de Actividad: El mercado de esclavos de Argel floreció durante el período otomano, particularmente entre los siglos XVI y XIX.
Origen de los Esclavos: A diferencia del comercio transatlántico, los esclavos en Argel provenían predominantemente de incursiones de corsarios berberiscos en las costas y pueblos de Europa, incluyendo España, Italia, Francia, Inglaterra e incluso Islandia.
Número de Cautivos: Se estima que un total de entre 1 millón y 1.5 millones de europeos fueron esclavizados en el norte de África y el Imperio Otomano durante este tiempo.
Condiciones: Los cautivos eran llevados a Argel y vendidos en mercados públicos. Sus vidas variaban: algunos realizaban trabajos domésticos o manuales, y otros (especialmente si se convertían al islam) podían ascender a posiciones de importancia, incluso llegando a ser capitanes de corsarios.
Aspectos Clave
Rescate y Redención: Muchas veces, la liberación de los esclavos dependía del pago de un rescate. Órdenes religiosas, como los trinitarios, jugaron un papel crucial en la recaudación de fondos y la negociación para redimir a los cautivos.
Ubicación Física: Existían varios lugares de detención y venta. Grabados del siglo XVIII muestran la "prisión de los esclavos cristianos" en Argel.
Personajes Notables: Uno de los esclavos más famosos de Argel fue el escritor español Miguel de Cervantes, quien estuvo cautivo allí durante cinco años (1575-1580) antes de ser rescatado.
El mercado decayó a medida que las potencias europeas y, finalmente, Estados Unidos, intervinieron militarmente contra los estados berberiscos a principios del siglo XIX.
Las torres vigía avisaban de la llegada de piratas mediante un sistema de señales de humo durante el día y de hogueras por la noche
Cada torre se comunicaba con la siguiente en una cadena, usando un código de señales (por ejemplo, levantando las hogueras tantas veces como barcos avistaran) para transmitir la información a lo largo de la costa y a las localidades.
Sistema de comunicación
Durante el día: Se utilizaban señales de humo para alertar de un ataque.
Durante la noche: Se encendían hogueras.
Código de señales: La cantidad de hogueras o el tiempo que permanecían encendidas indicaban el número de naves enemigas.
Aviso continuo: Si el ataque ya había comenzado, la humareda o la hoguera se mantenía de forma continua para indicar el desembarco.
Comunicación en cadena: Las torres se comunicaban entre sí, al avistar un peligro.
La torre emitía la señal, que era replicada por la torre siguiente, extendiendo la alerta a través de toda la costa.










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