La Farmacia Soler, ubicada originalmente en la emblemática Plaza de San Cristóbal, fue históricamente la botica más antigua de Alicante, con un legado familiar que comenzó en el año 1836. Aunque el establecimiento original ya no se encuentra en esta plaza, su historia está fuertemente ligada a figuras ilustres del ámbito social, científico y político de la ciudad.
Historia y Generaciones de la Farmacia
La farmacia fue un punto de encuentro neurálgico en Alicante, gestionada consecutivamente por varias generaciones de la familia Soler
José Soler Sánchez: Fundador del establecimiento y conocido popularmente en Alicante como el "Catedrático Soler". Además de un brillante farmacéutico, fue doctor en Ciencias, obtuvo por oposición la cátedra de Física y Química de Enseñanza Media y formó parte de la sociedad Los Diez Amigos, impulsora de la creación del barrio de Benalúa.
Agatángelo Soler López: Hijo del fundador, quien asumió la regencia de la botica y continuó con la tradición familiar en la plaza.
Agatángelo Soler Llorca: Nieto del fundador, fue boticario y una figura política destacada al ejercer como alcalde de Alicante entre 1954 y 1963. Bajo su gestión, la farmacia destacó por su laboratorio, desde donde salieron productos muy recordados por los alicantinos de la época como los comprimidos Tiazolaga, el filtro solar Solaga o las Peladillas Bronquiaga. Él fue quien finalmente trasladó la farmacia desde la Plaza de San Cristóbal a la Calle Mayor.
Xavier Soler Llorca: Hermano menor del alcalde Agatángelo, también colaboró en la farmacia familiar antes de convertirse en un reconocido y famoso pintor alicantino

















