Tossal de Manises
Información Básica
Sobre el lomo de una elevación que se alza desafiante a treinta y ocho metros sobre el nivel del mar, allí donde la brisa del Mediterráneo aún susurra secretos de antiguas civilizaciones, descansa el Tossal de Manises. Este enclave, hoy rodeado por el pulso moderno del barrio de La Albufereta, no es un simple montículo de tierra y roca; es el esqueleto pétreo de Lucentum, la madre romana de la actual Alicante.
El Despertar de la Cima
Mucho antes de que el orden de las legiones se impusiera, el Tossal ya era un faro de vida. En su cumbre, los pueblos ibéricos establecieron su hogar, aprovechando la altura para vigilar un horizonte donde el cielo se funde con el agua. Fue sobre esos cimientos de resistencia y comercio donde, con el paso de los siglos, se erigió la esplendorosa Lucentum.
Un Tesoro entre Murallas
A tan solo tres kilómetros y medio del bullicio del centro moderno, el yacimiento se presenta como una cápsula del tiempo. Sus 25.000 metros cuadrados de superficie urbana se conservan con una integridad asombrosa, como si la ciudad se hubiera quedado sin aliento de repente, esperando ser redescubierta.
Un cinturón de piedra —una muralla de seiscientos metros de perímetro sigue "encorsetando" el trazado de sus calles, protegiendo los restos de lo que un día fue el epicentro del poder romano en la zona.
Legado y Memoria
Desde que en 1961 fuera declarado Monumento Histórico-Artístico, el Tossal de Manises ha dejado de ser un simple solar para convertirse en uno de los yacimientos arqueológicos más trascendentales de la Comunidad Valenciana. Es una de las pocas ciudades romanas que podemos conocer en profundidad, permitiéndonos caminar por el mismo suelo que pisaron ciudadanos, mercaderes y soldados hace dos milenios.
Hoy, cuando el sol se pone tras el Tossal, la silueta de Lucentum nos recuerda que Alicante no empezó ayer, sino que nació de la luz de este promontorio frente al mar.


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